-I-
el ciego dialoga con la guitarra tullida
hablan de albeniz en las escarchas
con cierta pena
el tiempo no cede clave de sol
ella afinada para que él
desde antípodas
pueda expresar su admiración por albeniz
es una escena que se funde en negro
cuando doblas la esquina
-II-
al dejar de visitar prostíbulos
le sobrevino una tristeza arcoíris
un destrozo de jabalíes
todas las daysis publicaron su retrato
y él creía encontrarlas en otras mujeres
menos evidentes
con más sangre que neones por las venas
estaban tan llamados a entenderse
que jamás se pudieron olvidar
-III-
se durmió pensando que el amor todo lo puede
amaneció sin el pie izquierdo y supuso
estar en un error
otra noche soñó que corría y al despertar
le faltaba el pie derecho y supuso
estar en un error
ayer pasó la noche en blanco mirando los muñones
convencido de que nada cambiaría
al salir la luz tenía los dos pies
escribió en su diario las caracolas los libros los magos
tienen en su interior rumores
luego lo cierra lo acerca al oído y escucha
1 comentarios:
Ya desde antiguo se viene diciendo que poesía y pintura son hermanas inseparables, y más recientemente en tiempos románticos... Se engarzan, se conceptúan la una a la otra, y sobre todo se redefinen en cada nueva mirada. Felicidades por tu inspiración. Un cordial saludo
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