
Tenemos suerte:
Afuera hay amantes
huyendo,
descolgándose por balconadas.
Nosotros podemos permanecer
en la casa
porque sólo las gaviotas
llamarán
a la ventana.
En la calle
los geranios se incendian
con la luna,
los vemos como fuegos
de artificio
desde la cama.
Tenemos suerte.
Aún salimos a gritar
con los otros
nuestras convicciones
y de regreso,
vamos riendo las pegatinas
que tendrán su sitio
en la nevera,
con los mensajes
para mañana.
JULIO OBESO