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jueves, 16 de diciembre de 2010

Diseño (Del libro "Anterior a la piedra")

                                                                       Paco Lafarga: "Rastro de Lágrimas"


una lágrima es un perro
tallado en cristal
el húmedo chantaje
que desayuna el dolor
hay que ladrar
más de una copa
y poner nombre
        eso nos encanta
a todas las lágrimas

sábado, 6 de noviembre de 2010

Grillos y preguntas

'States of Mind III; Those Who Stay', painting by Umberto Boccioni, 1911


las noches totales
   ¿existen?
la ninguna luz
   ¿qué pretende?
sé que los grillos
   príncipes o carboneros
aún cantan en la oscuridad
más pura
   ¿cantan?
¿no es pavor
el roce de sus élitros?
¿gritos entrecortados
que piden una llama?
¿qué belleza posa el poema
en el último segundo
de la agonía?
no quiero insectos felices
cuando me muera
deseo que rabien
como mi rabia
que den brazadas inservibles
ta mudos
que nadie sepa la hora
grillos comedores
de lo más afín al hueso
buenos rapsodas
que reciten de memoria
porque la noche
no dejará leer
ninguna hoja

Julio Obeso

domingo, 18 de julio de 2010

TRILOGÍA DE LO TARADO


-I-

el ciego dialoga con la guitarra tullida
hablan de albeniz en las escarchas
con cierta pena
el tiempo no cede     clave de sol
ella afinada para que él
desde antípodas
pueda expresar su admiración por albeniz
es una escena que se funde en negro
cuando doblas la esquina

-II-

al dejar de visitar prostíbulos
le sobrevino una tristeza arcoíris
un destrozo de jabalíes
todas las daysis publicaron su retrato
y él creía encontrarlas en otras mujeres
menos evidentes
con más sangre que neones por las venas
estaban tan llamados a entenderse
que jamás se pudieron olvidar

-III-

se durmió pensando que el amor todo lo puede
          amaneció sin el pie izquierdo y supuso
          estar en un error
otra noche soñó que corría y al despertar
         le faltaba el pie derecho y supuso
         estar en un error
ayer pasó la noche en blanco mirando los muñones
         convencido de que nada cambiaría
         al salir la luz tenía los dos pies
escribió en su diario las caracolas los libros los magos
         tienen en su interior rumores
         luego lo cierra lo acerca al oído y escucha

Julio Obeso

lunes, 12 de julio de 2010

Caso: 123 (Celeste)

                                (Fotografía de Ángel Blanco)
aquel ángel fotografió una vaca
por milagro
o porque el sol lamía su cuero
ocurrió un hecho insólito
la vaca quedó en su imagen
totalmente albina
y su color canela
en el reflejo del agua
por el cielo andan divetidísimos
no paran de bajar al valle los arcángeles
y organizan excursiones a los querubines
nadie ha vuelto a conseguirlo
porque los milagros no se repiten
o porque el sol ama a las vacas
un solo instante.

Julio Obeso

miércoles, 7 de julio de 2010

TRILOGÍA DE LAS VISIONES


-I-
hubo un tiempo en que amaba la impaciencia
la debilidad de orfeo
la torpeza de eurídice
la melomanía del can cerbero
la exacta disposición de la acústica
en el hades
era amor la sugestión de las liras
como odio la represalia por las canciones
que no nacen
después conocí la rara alquimia
del veneno que nos vuelve sombra
y ella ya no era tan apetecible
y tanto viaje innecesario
como su rostro decapitado
en la amnesia fluvial
de lo que llegando de lejos
nos supera

-II-
en su rincón de agua y piedra
las lavanderas interpretan signos
en las sábanas
se miran oblicuas
y cada cual atiende en la lejanía
al golpe de la vaca
el mugir del hacha
el aroma del pan
saben leer con ojos ultravioletas
la piel que se esconde bajo el pañuelo
sólo cuando el agua borra lo escrito
regresan con mudas frazadas
al segundo plano o sombra
al eclipse de los anillos
atendiendo en la lejanía
al golpe el grito el aroma
que a la mañana
traerán las sábanas

-III-
¿sólo porque no los vemos
dejarán de pasear alambres
los equilibristas del tercer trópico?
y el invierno ¿no sabrá el invierno
pastorear su blancas polillas
si no se imprime a tiempo el calendario?
el movimiento dulce de la muchacha
sobre el calidoscopio de mi carne
¿ya no más si la sangre cristaliza?
¿cuánta belleza se nos habrá ido
al limbo de la ceguera
cuántas mujeres astros silencios panes
por la catarata o precipicio que cubre la retina?

Julio Obeso

TRILOGÍA DE LOS SUCESOS EXTRAORDINARIOS



-I-
me visitan los aparecidos en el sentido de las agujas del reloj
el muerto del miércoles     apenas coagulado
dobla su secreto en cuatro partes
es imposible no advertir     entre las doce y las tres
que ésas son horas de paso o pasto accidental para bueyes espirituales
porque a partir de ahí cuanto abarca el miedo está habitado
lejanos antepasados recitan mis poemas de ahora a caballo entre dos luces
y los úteros atravesados por fieras tejedoras rapiñan el esperma de las colmenas
así hasta las nueve    punto de inflexión de cualquier alma o tendal que el viento gire
donde tocan a fondo las campanas y los piratas beben
el vino hurtado al rubor de los flamencos

-II-
¿no da sueño evocar a jonás?
¿cuánto abriría la boca su ballena?
     ballena-boca-abierta
repítelo
     ballena-boca-abierta
¿no os llega el bostezo
como un acto de amor
recién terminado?
     ballena-boca-abierta
¿se contaría los dedos
en esa penumbra gástrica?
¿qué nana o blasfemia se puede cantar
a quinientos metros de profundidad
a una ballena-boca-abierta?
yo qué sé
me voy a dormir
tengo mucho sueño

-III-
en barataria no hay edictos colgados en la plaza
en la plaza extienden a curtir embestidas y milagros
secar es un oficio viejo como el de las puertas
en barataria las puertas se abren a la voz
los que abren puertas con su decir
son serenos o poetas
los serenos hilan con escasa luz
y escuchan aplausos
los aplausos extraordinariamente llegan
a los poetas
en barataria tampoco esto es una excepción
lo excepcional es una latitud de lo conocido
                                                              la más lejana
cualquier latitud trabaja los límites
de un tiempo     una conquista    un hombre
el hombre es un adivinador un agorero de ínsulas
que en barataria sube al trono

Julio Obeso




domingo, 4 de julio de 2010

TRILOGÍA DEL AMOR A LOS NIÑOS



TRILOGÍA DEL AMOR A LOS NIÑOS

-I-
para que los niños no se asusten mañana
debemos llevarles un muerto
dejar que jueguen con sus tractores
por el mentón afilado
que presionen sus ojos y rían
al ver brotar las lágrimas
para que los niños no se asusten mañana
que ellos decidan y señalen a dedo
quién sí y quién no mamará
que elijan entre cien a dos
a los que cambiaran sus pañales
perfumarán con colonia
para que los niños no se asusten mañana
que vayan a la misa de hoy
que vean la televisión de hoy
la patera de hoy
el vertido de hoy

-II-

los enterradores de niños
llevan sombrillas y faroles
visten levitas rojas y negras
en su procesión de bicicletas
si la noche es de rayos
o el reloj de la chimenea
amenaza al tres
pintan de verde la tierra
cavan con las manos
y la vacían en las chisteras
-lo que ya no es yace-
y la noche recoge
su pañuelo de estrellas

-III-
cuando leí el tambor de hojalata
me creció un pueblo bajo la cama
y compré una docena de copas
y compré una docena de faldas
y a mi hijo sin bautizar
le llamé oscar
cuando leí el tambor de hojalata
compré una docena de uniformes
y compré una docena de palillos
y compré el humo de una hoguera
y a mi mujer una hermosa cinta para el pelo
cuando leí el tambor de hojalata
supe que escribir es un pulso
que otros corazones esperan
y compré una docena de palomas
y compré una docena de libros
y compré doce clases para el canto
y a mi hijo le propuse
me llamara gunter

Julio Obeso

viernes, 2 de octubre de 2009

Reto


.................................................................Ben Tolman

¿Puedes?
No, no es ésa la postura.
Sentado en el suelo
cógete las rodillas,
evita que rechinen los dientes,
domina el temblor y dibuja
esferas a punto de quebrarse
-como Moebius-
Lame el caparazón lentísimo
de la tortuga amada.
Siéntete gelatina,
cartílago recuperado al océano,
y calla
-no te insinúes al vacío-
Atragántate de risa
donde la encuentres,
en el hijo, en la muerte,
en la fotocopiadora:
¡Ríe, maldita sea!
Por las cortinas de humo,
porque nadie debe saberte:
Tú no debes saberte.
¿Puedes?
Estás solo.
Más solo cuanto más por piedad
su boca se incline.

Julio Obeso González

sábado, 1 de agosto de 2009

Imposible


amé a una mujer
que dormía en La Toscana
nos fugamos en tren
tenía unas rodillas preciosas
y otras articulaciones
que temblaban en pantalla
al sonar la música
(podría dibujaros su risa)
jamás me consideró una alternativa
nunca mintió sobre eso
era yo con mis fantasías
de lunas cuadradas
el que garabateaba en los portales
"lo nuestro"
llegué a quererla
hasta que el dolor me hizo
invisible o cobarde
abrí el olvido con más daño
la sigo a la distancia
en que se mide a las gacelas
y ella siempre regresa
cuando el otoño o las postales
aderezan con ocre
los campos de Italia

Julio

viernes, 17 de julio de 2009

TRILOGÍA DE LA ADMIRACIÓN POR LOS PÁJAROS (A Juan Carlos Herrera por lo de "Las Soler" y los pájaros)





-I-
Lo elegante es ganarse la vida.
Amo a las aves
que como albañiles
mueven las alas.
Planear, la aristocracia,
tienen más que ver
con el aire y la fortuna.

-II-
Baja el telón sobre las barcas.
Ni ellas se salvan de éste intuir la tierra.
La mar es el próximo metro
y detrás
la humedad dibuja con delicados óxidos
el boceto de un cormorán.


-III-
Cuando un gorrión se alimenta al paso
con breves dentelladas
a la carne insuficiente del aire,
no sabe o no quiere el vuelo de mañana.
Si en vuelo se desploma
ataviado con desbarajuste
tendrá al fin consciencia de su peso.
Confundido entre la hojarasca
o visible en el asfalto,
serán otros los de las cábalas.
Los pájaros ni mienten ni recuerdan
sus cosas suceden
por mor de un antiguo pálpito.

Julio Obeso González

viernes, 3 de julio de 2009

Los locos cocinan



Este mundo que traicionó
a los locos
dándoles título:
-Mecánicos de sombras-,
para alquilar sus bajos
o la densa realidad
que nos hunde,
hoy se desnuda de cancelas.
Como todo mundo histérico
los espabila y grita:
¡Ya sois libres!;
para que dóciles, dulcemente,
remuevan en sus paellas celestes
el arroz que tanto se parece
a la misericordia del Ganges
y los muslos de las aves,
que nunca supieron volar.

Julio Obeso González

miércoles, 17 de junio de 2009

Esto es así



O te aclimatas
o te aclimueres,
apenas queda tiempo.
Los bosques aprenden
a vivir de sus leyendas
y a caminar los peces.
Los hombres no,
se expanden
con esporas raquíticas,
con relojes aliados.
-Las bocas que mastican
en falso
jamás preguntan la hora-
O te aclimatas
o te aclimueres.
Así, hoy por hoy,
los suicidas
son los nuevos asesinos.

Julio Obeso González

jueves, 11 de junio de 2009

En tiempo libre



Ya probé a girar alrededor
de un fetiche.
Le di hermosos ojos
para que llorase su carne,
una espalda bella
capaz de soportar
mis inclinaciones.
Alternamos por las fantasías
de mujeres increibles,
altas, largas, caedizas,
que decían amarnos más allá
de nosotros mismos.
Me sentaba a entenderlas
mientras ellos corrían
por el parque
y nos retornaban en sus bocas:
Lencería, hipotecas,
cocodrilos de Egipto,
libros, ternuras nuevas.
Ya probé a cambiar
el centro de gravedad,
pero sólo conseguí ver,
muy de cerca,
hormigas que no me dicen nada.

Julio Obeso González

lunes, 4 de mayo de 2009

Julio Obeso de la Peña: Cuando el barro se hace mujer






-I-
Obedecen al amor tus manos,
qué difícil cálculo
esta geometría de agua y barro.
-II-
¿Eso somos, padre:
Necesitamos del artesano
para reconocernos?
-III-
Por ti sé que las mujeres
tienen brillos.
-IV-
¿Eso somos, padre:
Puntos luminosos
de una materia apagada?
-V-
La sensualidad de la piedra.
-VI-
¿Eso somos, padre:
El calor que nos construye
nos hace frágiles?
-VII-
Gira en el torno la vida.
Ninguna de las figuras
tienen nombre.
-VIII-
¿Eso somos, padre:
Anónimos visitantes
de la belleza?


Julio Obeso González

domingo, 26 de abril de 2009

Del poemario "Traspapelar la palabra"



¿Dónde queda mi mano
si te viola lo invisible?
Le llevaré una materia
de tibieza y piel,
algún señuelo que impida
el paso de la muerte
entre los dedos.
Se posará en ella
el pájaro que espanta
a la lluvia,
el del canto enloquecido,
el bebedor.
¿Cómo te llamo?
¿Responderás al antiguo
nombre de la vida?
Y: ¿Serás tú ?
Tendré que preguntar
por los pocos secretos,
aquellas palabras íntimas
que ahora
también conocerá la noche,
y no sabré si finge tu voz
alguna estrella.
Julio Obeso González

sábado, 21 de marzo de 2009

Simetría



Un niño.
Un niño que juega.
Un niño que juega a ser bombero.
Un niño que juega a ser bombero
y quema su alias: Es hombre.
Es hombre: Un niño que juega a ser bombero
y quema su alias.
Un niño que juega a ser bombero.
Un niño que juega.
Un niño.


Julio Obeso González

Adelgazar a un hombre



Las dos mitades de un hombre
qué espacios ocupan:
¿Uno alto en los cielos
y otro en la tierra,
siempre debajo de la tierra?
Cuánto más puede partirse:
¿En cuartos, en onzas,
en micras sólo patentes
a escala atómica?
¿Un doceavo de hombre
tendrá sueños enteros,
amará totalmente,
precisará dos metros cúbicos
de aire cada día?
Y al fin, rebajado a lo esencial,
cuando sea un hombre indivisible,
un concentrado único con trazas
de silencio, amor, lágrimas, ternura,
golpe, viaje, valentía, costumbre,
odio, consciencia, comprensión,
piel encendida;
al mirarse al espejo:
¿Se reconocerá sin lo que le sobra?
Julio Obeso González

martes, 10 de marzo de 2009

Latencia


No depende ni de ti ni de mi
aunque sería hermoso.
De momento estamos blindados
ante la culpa
porque evitar el amor
ha de ser delito,
pero aún no nos conocemos.
¿Cómo me imaginas?
Creo que tus límites alojan cada árbol
que un día me habló,
todas las noches que sonreí la piedad
de una tibieza dedicada,
aquellos colores indecibles
como la altísima melancolía
del deseo incumplido.
No es tuya ni mía la inconsciencia
de celebrar en secreto lo posible
y me hago transparente
y te haces líquida
en la fórmula pactada
de beber la misma agua.

Julio Obeso González

lunes, 23 de febrero de 2009

Manifiesto desenamorado



Ya no es ojo la añoranza que mira

ni temblor el zumo que te nombra.

Doy en vértigo porque despierto

azotado por la lluvia.

Si hubo calor, sorpresa,

un algo juntos, un poco nuestro,

el hacha terminal cosió la boca

(piel que te sobra

-odio mío-

en este desgaste atroz de la memoria)

Podría pasar de largo,

no llegar nunca sin un manojo

de lápidas;

decir, la ternura que te dobla

no son mis manos y otros son los labios,

pero me mata el ruido

(vengativas colmenas

zumban en el reloj)

Podría manejar a ciegas el laberinto

calcular el rostro

que tendrás al fin del siglo.

Es tan evidente nostalgia de ararte,

de hundir, fecundar:

¡oh, antiguas cosechas!

que proclamo inservible

cuanto nace en la sangre

y no cunde.

Julio Obeso González

martes, 20 de enero de 2009

Del libro "Apócrifo y además mentira"

Aunque antes del carpintero
y la alquimia

desiertos y ciudades lo sabían
y los profetas lo sabían,
dicen que escucharle
...................acompañar su sombra
era como grabar peces
en el nombre del padre.




Qué confianza en su vientre:¿Ni un asomo?
Peces y certeza, un buen principio




¿Jugamos a soplar tallas
a sanar pájaros?
¡Elígeme a mí
...........a mí!
Quiero estar a la diestra
en tu equipo de tabas.
"Tú sí, tu no..."
¿No, yo no?
¡Ya te cogeré en algún huerto!



¿Qué padre me atiende?
-Y ella-:
"De hombre a hombre
es un tema delicado"
-Y él-:
"Es el hijo y tiene hambre"
(Piensa en la suya propia,
en la mirada esquiva de la mujer
cuando Nazareth se vuelve
carne de palmera)
Le gustaría que aquellas manos bajasen
a curar el miedo
a espantar las pesadillas:
¡Las manos del padre!;
pero está llorando
repite sin sentido:
........................"Tapadera"



Cuéntame otra vez lo del arca, no llores.
Piensa en tus muebles:
¡Qué milagro!
¿Cuánta carne mía se precisa
para una última cena?
Tú, con una mesa...



Bajo el sueño
el párpado del asesino
se cierra natural,
como un día terminado.
Plenilunio que resalta
el surco abierto a cuchillo.
¡Cae ahora,
interesa su aliento!
Nos sobran cosechas de muerte,
rebosa el silo.
¿Él sí y yo no?



Si creer aumenta el riesgo
y el gallo precipita su anuncio,
la soledad cenará árboles desnudos.
¿De dónde nace este miedo
a la madera?
Responde el eco.
La muerte es una pantalla.
¿Suficientes prodigios?
¿Hasta dónde pagas tú
el viaje?
¿No habrás sobrevalorado
la silla de tu diestra?
Él, vendía sus muebles sin usura.

Julio Obeso González

 

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