
antes era en la voz o en las corvas
de los pájaros
una mano interrogando a la madera
a mitad de la noche
o aquella ventana de vigilar
el camino de regreso
raramente hoy
los vecinos se despiertan
y es impensable un ave orientada
por ciudades que desayunan vértigo
sólo algunas variables de la muerte
dejan sin sueños al sueño
ya no quedan buenas malas noticias
sabidas por la casualidad de remotos viajeros
encrucijadas y coincidencias
por eso los artistas improvisan:
la inspiración continua asida
a las antojanas
no conozco poeta
que haya escrito algo recordable
sobre los emails o el bluetooth
Julio Obeso González