domingo, 18 de julio de 2010

TRILOGÍA DE LO TARADO


-I-

el ciego dialoga con la guitarra tullida
hablan de albeniz en las escarchas
con cierta pena
el tiempo no cede     clave de sol
ella afinada para que él
desde antípodas
pueda expresar su admiración por albeniz
es una escena que se funde en negro
cuando doblas la esquina

-II-

al dejar de visitar prostíbulos
le sobrevino una tristeza arcoíris
un destrozo de jabalíes
todas las daysis publicaron su retrato
y él creía encontrarlas en otras mujeres
menos evidentes
con más sangre que neones por las venas
estaban tan llamados a entenderse
que jamás se pudieron olvidar

-III-

se durmió pensando que el amor todo lo puede
          amaneció sin el pie izquierdo y supuso
          estar en un error
otra noche soñó que corría y al despertar
         le faltaba el pie derecho y supuso
         estar en un error
ayer pasó la noche en blanco mirando los muñones
         convencido de que nada cambiaría
         al salir la luz tenía los dos pies
escribió en su diario las caracolas los libros los magos
         tienen en su interior rumores
         luego lo cierra lo acerca al oído y escucha

Julio Obeso

lunes, 12 de julio de 2010

Caso: 123 (Celeste)

                                (Fotografía de Ángel Blanco)
aquel ángel fotografió una vaca
por milagro
o porque el sol lamía su cuero
ocurrió un hecho insólito
la vaca quedó en su imagen
totalmente albina
y su color canela
en el reflejo del agua
por el cielo andan divetidísimos
no paran de bajar al valle los arcángeles
y organizan excursiones a los querubines
nadie ha vuelto a conseguirlo
porque los milagros no se repiten
o porque el sol ama a las vacas
un solo instante.

Julio Obeso

sábado, 10 de julio de 2010

miércoles, 7 de julio de 2010

TRILOGÍA DE LAS VISIONES


-I-
hubo un tiempo en que amaba la impaciencia
la debilidad de orfeo
la torpeza de eurídice
la melomanía del can cerbero
la exacta disposición de la acústica
en el hades
era amor la sugestión de las liras
como odio la represalia por las canciones
que no nacen
después conocí la rara alquimia
del veneno que nos vuelve sombra
y ella ya no era tan apetecible
y tanto viaje innecesario
como su rostro decapitado
en la amnesia fluvial
de lo que llegando de lejos
nos supera

-II-
en su rincón de agua y piedra
las lavanderas interpretan signos
en las sábanas
se miran oblicuas
y cada cual atiende en la lejanía
al golpe de la vaca
el mugir del hacha
el aroma del pan
saben leer con ojos ultravioletas
la piel que se esconde bajo el pañuelo
sólo cuando el agua borra lo escrito
regresan con mudas frazadas
al segundo plano o sombra
al eclipse de los anillos
atendiendo en la lejanía
al golpe el grito el aroma
que a la mañana
traerán las sábanas

-III-
¿sólo porque no los vemos
dejarán de pasear alambres
los equilibristas del tercer trópico?
y el invierno ¿no sabrá el invierno
pastorear su blancas polillas
si no se imprime a tiempo el calendario?
el movimiento dulce de la muchacha
sobre el calidoscopio de mi carne
¿ya no más si la sangre cristaliza?
¿cuánta belleza se nos habrá ido
al limbo de la ceguera
cuántas mujeres astros silencios panes
por la catarata o precipicio que cubre la retina?

Julio Obeso

TRILOGÍA DE LOS SUCESOS EXTRAORDINARIOS



-I-
me visitan los aparecidos en el sentido de las agujas del reloj
el muerto del miércoles     apenas coagulado
dobla su secreto en cuatro partes
es imposible no advertir     entre las doce y las tres
que ésas son horas de paso o pasto accidental para bueyes espirituales
porque a partir de ahí cuanto abarca el miedo está habitado
lejanos antepasados recitan mis poemas de ahora a caballo entre dos luces
y los úteros atravesados por fieras tejedoras rapiñan el esperma de las colmenas
así hasta las nueve    punto de inflexión de cualquier alma o tendal que el viento gire
donde tocan a fondo las campanas y los piratas beben
el vino hurtado al rubor de los flamencos

-II-
¿no da sueño evocar a jonás?
¿cuánto abriría la boca su ballena?
     ballena-boca-abierta
repítelo
     ballena-boca-abierta
¿no os llega el bostezo
como un acto de amor
recién terminado?
     ballena-boca-abierta
¿se contaría los dedos
en esa penumbra gástrica?
¿qué nana o blasfemia se puede cantar
a quinientos metros de profundidad
a una ballena-boca-abierta?
yo qué sé
me voy a dormir
tengo mucho sueño

-III-
en barataria no hay edictos colgados en la plaza
en la plaza extienden a curtir embestidas y milagros
secar es un oficio viejo como el de las puertas
en barataria las puertas se abren a la voz
los que abren puertas con su decir
son serenos o poetas
los serenos hilan con escasa luz
y escuchan aplausos
los aplausos extraordinariamente llegan
a los poetas
en barataria tampoco esto es una excepción
lo excepcional es una latitud de lo conocido
                                                              la más lejana
cualquier latitud trabaja los límites
de un tiempo     una conquista    un hombre
el hombre es un adivinador un agorero de ínsulas
que en barataria sube al trono

Julio Obeso




lunes, 5 de julio de 2010

domingo, 4 de julio de 2010

TRILOGÍA DEL AMOR A LOS NIÑOS



TRILOGÍA DEL AMOR A LOS NIÑOS

-I-
para que los niños no se asusten mañana
debemos llevarles un muerto
dejar que jueguen con sus tractores
por el mentón afilado
que presionen sus ojos y rían
al ver brotar las lágrimas
para que los niños no se asusten mañana
que ellos decidan y señalen a dedo
quién sí y quién no mamará
que elijan entre cien a dos
a los que cambiaran sus pañales
perfumarán con colonia
para que los niños no se asusten mañana
que vayan a la misa de hoy
que vean la televisión de hoy
la patera de hoy
el vertido de hoy

-II-

los enterradores de niños
llevan sombrillas y faroles
visten levitas rojas y negras
en su procesión de bicicletas
si la noche es de rayos
o el reloj de la chimenea
amenaza al tres
pintan de verde la tierra
cavan con las manos
y la vacían en las chisteras
-lo que ya no es yace-
y la noche recoge
su pañuelo de estrellas

-III-
cuando leí el tambor de hojalata
me creció un pueblo bajo la cama
y compré una docena de copas
y compré una docena de faldas
y a mi hijo sin bautizar
le llamé oscar
cuando leí el tambor de hojalata
compré una docena de uniformes
y compré una docena de palillos
y compré el humo de una hoguera
y a mi mujer una hermosa cinta para el pelo
cuando leí el tambor de hojalata
supe que escribir es un pulso
que otros corazones esperan
y compré una docena de palomas
y compré una docena de libros
y compré doce clases para el canto
y a mi hijo le propuse
me llamara gunter

Julio Obeso
 

ALREDEDOR DE LA MEDIA NOCHE Copyright © 2010 | Designed by: Compartidisimo