
No cede, por muchos Junios
de mar trasegada
la piel en salmuera aparece.
¡Oh, los pescadores
del Gran Norte!
Enjutos bacalaos en trasnoche
de bitácoras.
Pero: ¿Qué me decís de las gárgolas?
Sin un puerto donde dimensionar
el miedo.
Abocadas, asomadas,
lentas de piedra noble,
agorafobias, vértigo de altura.
Pensad en ellas
cuando la arbolada os conduzca
a las inmóviles tabernas.
Julio Obeso