
Saber de ti me reventó el pecho
en melancolía
voz antigua
presencia antigua
que al modo de sí misma
jamás se fue.
¿Se puede explicar sin mentir
-sin mentir más-
la dirección de un silencio?
No hay mapas en la huida
ni en mí un hombre.
Cómo habré de llamarte
si tú distinta
si tú tan fiel
a la palabra dada.
Entre un piano y un saxo
se abrió una lengua
tierra de ocres
de trenes circulares
que han perdido su magia.
Podré temblar
mirar de reojo tus cartas
pero no sé
cómo decir tu nombre.
Julio