lunes, 4 de mayo de 2009

Julio Obeso de la Peña: Cuando el barro se hace mujer






-I-
Obedecen al amor tus manos,
qué difícil cálculo
esta geometría de agua y barro.
-II-
¿Eso somos, padre:
Necesitamos del artesano
para reconocernos?
-III-
Por ti sé que las mujeres
tienen brillos.
-IV-
¿Eso somos, padre:
Puntos luminosos
de una materia apagada?
-V-
La sensualidad de la piedra.
-VI-
¿Eso somos, padre:
El calor que nos construye
nos hace frágiles?
-VII-
Gira en el torno la vida.
Ninguna de las figuras
tienen nombre.
-VIII-
¿Eso somos, padre:
Anónimos visitantes
de la belleza?


Julio Obeso González

9 comentarios:

Candi dijo...

Magistrales mujeres de barro que parecen de verdad.
Artista maravilloso que ha modelado el barro y le ha infundido vida y belleza, es casi Dios.
Dulce poesía preñada de amor y cariño.
Un beso para los dos.

Antonio Martínez i Ferrer dijo...

Ante este barro vivo me tiembla la palabra, cuan difícil es esculpir con la voz todo cuanto se desea expresar frente a la forma cierta, veraz de las manos que tienen barro de universos entre sus sueños.

Asombroso mi querido Julio y junto al barro tu palabra lo envuelve de ternura.

Un abrazo, Antonio.

Mª Jesús So dijo...

Que bárbaro!

La tierra convertida en barro y el barro en verso!

Somos puntos luminosos entre la ceniza?

Puntos, seguto!

Ya me contarás qué dijo tío Julio.

Me encanta!

Esmeralda Martí dijo...

Me encanta todo, Julio: las manos artistas de tu padre, que moldea cuerpos como se moldean palabras: poeta de la piedra, artesano de palabras... Belleza en todo caso.
Me gusta veros en la foto, a los dos Julios, ¿heredaste sus prodigios? Bien orgullosos podéis sentiros de teneros ambos.
El taller, ya lo conozco. No he conseguido que se deshaga de una pieza, lo entiendo. Ese barro tiene vida; está moldeado con amor, como tú dices... Lógico que quiera tenerlas ahí, no pueden escapar de su alcance.
En cuanto al poema, sólo tú podías expresarlo de esa manera. Precioso, precioso, genial... Somos barro, polvo de estrella, somos nada, puntos de luz, amor de un soplo, figuras anónimas que pasan, se evaporan en la luz de los tiempos. Pero la belleza es eterna. Ahí están, para los tiempos y los tiempos y los tiempos...
Besos a los Obeso, de todo corazón, lo sabes.

Jesús Sevillano dijo...

¿Fue Machado quien nos dijo eso de ...?
Quiero dejar de mí en pos
............ y buena semilla
de eso que tengo de arcilla
de eso que tengo de Dios.
Tu padre lo hace con sus manos, agua y arcilla, y tu nos lo recuerdas con tus versos llenos de melancolía.
Enhorabuena a los dos

Ana María Espinosa dijo...

En el nombre del padre y del hijo, me quito el sombrero. Qué dos artistas, qué razón tenía machado, amigo Jesús Sevillano: de tal artista, tal portento.

Juan Carlos Herrera dijo...

En alguna ocasión te dije que el movimiento de tus manos era de lo más expresivo.
¿Ves como Goyo Mendel no se equivocaba con los guisantes? Tus manos, en definitiva, son como las de Papá, pero en bruto.
Merecidísimo el tributo que aquí rindes a Julio Senior, pero creo que para medio saldar la deuda que tienes con él por dejarse fotografiar contigo, debieras invitarle a un buen restaurante. Eso como poco.
Un emocionado abrazo para ambos.

Otro más grande aún, para Mamá.

Viktor Gómez dijo...

Bello y digno realce
de la palabra y el uso,
del hueso y el yunque
-esa forja del hombre
de pan y temblor-
sólo legible en la servilleta
de un niño
que espera aún en la noche
prematura
abrazo indudable
otro signo sin réplica
de la suma que nos revela
huérfanos aún,
padre, hijo y poesía nuestra.

Un abrazo grande
a los dos Julio

Víctor

gaia56 dijo...

¡Qué estupendo diálogo con tu padre!
Me gusta especialmente lo de geometría de agua y barro, la sensualidad de la piedra, anónimos visitantes de la belleza.
Pues lo disfruté Julio.
Un beso.

 

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