
Su boca, menos de un tercio de esperanza,
fractura de añiles, fría, tetánica.
Todo esperaba de su muerte
salvo la sombra.
Bajo el fuego fatuo
nada se mueve, respira, silba:
Paz de los cadáveres ancianos.
La longeva pulcritud de las tumbas
es mérito
de la digna labor que el olvido
practica.
Julio Obeso González
1 comentarios:
Joder, Julius, esto quiebra lo límite, me rompe. Si, es en esta sangre que se alza como un tritón donde te siento más hondamente.
Muy bieeen, compa.
Tu Viktor
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