Informo a mis amigos y seguidores que, a partir de ahora, publicaré mis poemas en el nuevo blog que veis referenciado arriba. No cerraré éste, pero cambiaré su orientación con publicaciones de otros poetas y comentarios personales sobre libros y lecturas. Gracias a todos los que me acompañáis.Un abrazo grande.
Julio Obeso
una lágrima es un perro
tallado en cristal
el húmedo chantaje
que desayuna el dolor
hay que ladrar
más de una copa
y poner nombre
eso nos encanta
a todas las lágrimas
'States of Mind III; Those Who Stay', painting by Umberto Boccioni, 1911
las noches totales
¿existen?
la ninguna luz
¿qué pretende?
sé que los grillos
príncipes o carboneros
aún cantan en la oscuridad
más pura
¿cantan?
¿no es pavor
el roce de sus élitros?
¿gritos entrecortados
que piden una llama?
¿qué belleza posa el poema
en el último segundo
de la agonía?
no quiero insectos felices
cuando me muera
deseo que rabien
como mi rabia
que den brazadas inservibles
ta mudos
que nadie sepa la hora
grillos comedores
de lo más afín al hueso
buenos rapsodas
que reciten de memoria
porque la noche
no dejará leer
ninguna hoja
“Asexual Symmetry” Roswita Szyszka
¿qué esperáis os responda el niño pescador
doblado por el peso de la criba?
¿qué argumentan los niños labradores
si tienen en la boca un anzuelo?
¿qué esperanza canta la niña prostituta
celeste vagina con olor a garaje?
algo tremendo sucede ahora
ahora mismo mientras nos miramos
dos niños han robado su limosna al hambre
y suben
están subiendo el último tramo de la escalera
que la niña puede ver
desde la puerta entreabierta
(Fotografía de Ángel Blanco)
aquel ángel fotografió una vaca
por milagro
o porque el sol lamía su cuero
ocurrió un hecho insólito
la vaca quedó en su imagen
totalmente albina
y su color canela
en el reflejo del agua
por el cielo andan divetidísimos
no paran de bajar al valle los arcángeles
y organizan excursiones a los querubines
nadie ha vuelto a conseguirlo
porque los milagros no se repiten
o porque el sol ama a las vacas
un solo instante.
-I-
hubo un tiempo en que amaba la impaciencia
la debilidad de orfeo
la torpeza de eurídice
la melomanía del can cerbero
la exacta disposición de la acústica
en el hades
era amor la sugestión de las liras
como odio la represalia por las canciones
que no nacen
después conocí la rara alquimia
del veneno que nos vuelve sombra
y ella ya no era tan apetecible
y tanto viaje innecesario
como su rostro decapitado
en la amnesia fluvial
de lo que llegando de lejos
nos supera
-II-
en su rincón de agua y piedra
las lavanderas interpretan signos
en las sábanas
se miran oblicuas
y cada cual atiende en la lejanía
al golpe de la vaca
el mugir del hacha
el aroma del pan
saben leer con ojos ultravioletas
la piel que se esconde bajo el pañuelo
sólo cuando el agua borra lo escrito
regresan con mudas frazadas
al segundo plano o sombra
al eclipse de los anillos
atendiendo en la lejanía
al golpe el grito el aroma
que a la mañana
traerán las sábanas
-III-
¿sólo porque no los vemos
dejarán de pasear alambres
los equilibristas del tercer trópico?
y el invierno ¿no sabrá el invierno
pastorear su blancas polillas
si no se imprime a tiempo el calendario?
el movimiento dulce de la muchacha
sobre el calidoscopio de mi carne
¿ya no más si la sangre cristaliza?
¿cuánta belleza se nos habrá ido
al limbo de la ceguera
cuántas mujeres astros silencios panes
por la catarata o precipicio que cubre la retina?
-I-
para que los niños no se asusten mañana
debemos llevarles un muerto
dejar que jueguen con sus tractores
por el mentón afilado
que presionen sus ojos y rían
al ver brotar las lágrimas
para que los niños no se asusten mañana
que ellos decidan y señalen a dedo
quién sí y quién no mamará
que elijan entre cien a dos
a los que cambiaran sus pañales
perfumarán con colonia
para que los niños no se asusten mañana
que vayan a la misa de hoy
que vean la televisión de hoy
la patera de hoy
el vertido de hoy
-II-
los enterradores de niños
llevan sombrillas y faroles
visten levitas rojas y negras
en su procesión de bicicletas
si la noche es de rayos
o el reloj de la chimenea
amenaza al tres
pintan de verde la tierra
cavan con las manos
y la vacían en las chisteras
-lo que ya no es yace-
y la noche recoge
su pañuelo de estrellas
-III-
cuando leí el tambor de hojalata
me creció un pueblo bajo la cama
y compré una docena de copas
y compré una docena de faldas
y a mi hijo sin bautizar
le llamé oscar
cuando leí el tambor de hojalata
compré una docena de uniformes
y compré una docena de palillos
y compré el humo de una hoguera
y a mi mujer una hermosa cinta para el pelo
cuando leí el tambor de hojalata
supe que escribir es un pulso
que otros corazones esperan
y compré una docena de palomas
y compré una docena de libros
y compré doce clases para el canto
y a mi hijo le propuse
me llamara gunter
En El río de los amigos —título también de un poema de Gamoneda—, un conjunto de escritores y críticos celebra la trascendencia de la obra de Antonio Gamoneda, así como el renovador sustrato que ésta aporta al panorama de las letras hispanas contemporáneas. Rafael Saravia ha reunido a un grupo privilegiado de lectores de la obra del Premio Cervantes leonés, cuyas contribuciones despliegan un diálogo creativo y reflexivo entre las señales impresas en los libros de Gamoneda y la impronta recibida de ellas por estos autores y amigos, procedentes de distintas generaciones.
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El río de los amigos es un libro colmado de poesía y meditación, que no solo ayuda a entender mejor la obra de Gamoneda y a rastrear su huella en la literatura contemporánea, sino que constituye, además, un sincero homenaje al maestro y a su palabra plena de dignidad, conciencia y libertad.
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Rafael Saravia es poeta, editor y fotógrafo. Fundador del Club Cultural Leteo y Ediciones Leteo. Ha publicado los libros de poemas Pequeñas conversaciones de rojo (2001), Desprovisto de esencias (2008) y Pequeñas conversaciones (2009). Ha sido incluido en las antologías Novilunio (1998), Petit Comité (2003) y Antología del beso, poesía última española (2009). Colabora regularmente con diversas publicaciones nacionales e internacionales, tanto en papel como en red.
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Colaboran:
Gonzalo Rojas • Pablo de la Varga • Diego Jesús Jiménez • Antonio Colinas • Fanny Rubio • María Nieves Alonso • Jaime Siles • Eduardo Milán • Ildefonso Rodríguez • Miguel Casado • Ángel Luis Prieto de Paula • Antonio Marín Albalate • Alexandra Domínguez • Tomás Sánchez Santiago • Juan Carlos Mestre • José María Parreño • Lawrence Breysse-Chanet • Pilar Blanco • Amalia Iglesias • Jorge Riechmann • Marifé Santiago Bolaños • Eduardo Moga • Eloísa Otero • Niall Binns • Cecilia Quílez • Guadalupe Grande • Antonio Méndez Rubio • María Ángeles Pérez López • Jordi Doce • Viktor Gómez • Lourdes de Abajo • Luis Luna • Ignacio Escuín • Rafael Saravia •
VV.AA
El río de los amigos.
Escritura y diálogo en torno a Gamoneda
Colección: Poesía, 98
Madrid, 2009. 180 páginas
ISBN: 978-84-8359-181-9
16,00 euros (con IVA)
Os dejo aquí la aportación de Cecilia Quiléz
SANGRE DE TU SANGRE
El mundo es grande. Dentro de una casa
no cabrá nunca. El mundo es grande.
Dentro de una casa -el mundo es grande-
no es bueno que haya tanto sufrimiento
Antonio Gamoneda, Blues de la casa
¿Puedes? No, no es ésa la postura. Sentado en el suelo cógete las rodillas, evita que rechinen los dientes, domina el temblor y dibuja esferas a punto de quebrarse -como Moebius- Lame el caparazón lentísimo de la tortuga amada. Siéntete gelatina, cartílago recuperado al océano, y calla -no te insinúes al vacío- Atragántate de risa donde la encuentres, en el hijo, en la muerte, en la fotocopiadora: ¡Ríe, maldita sea! Por las cortinas de humo, porque nadie debe saberte: Tú no debes saberte. ¿Puedes? Estás solo. Más solo cuanto más por piedad su boca se incline.
El 24 de Julio, tuvo lugar en Avilés en el aula de servicios universitarios, la clausura del curso contra la violencia de género. Armando Vega, Daniel García de la Cuesta y yo, fuimos invitados por Mari Luz Carro, la directora del curso, para cerrar estas jornadas. Bajo el lema "El maltrato a escena" (Título de un libro de Marta Fernández Morales) quisimos aportar una visión crítica de la actual situación, basándonos en uno de los testigos más fieles de la salud moral de la sociedad: "La publicidad". Este es el resultado. Dependiendo de la conexión de internet que tengáis, pueden presentarse cortes al principio, pero después irá bien. La calidad de la imagen y el sonido es buena. Alguno de los anuncios no tienen la nitidez deseada, eso se debe a que al ser anuncios que fueron denunciados y, muchas veces, retirados, tuvimos que buscarlos por servidores que no mantienen la calidad apetecida. Para ir a la página de la Universidad de Oviedo, haced clic sobre la foto.
Antonio Martínez I Ferrer, ha publicado recientemente su nuevo libro de poesía: "Corre, corre, niño de arena" Los interesados pueden adquirirlo en:Librería Primado, Avda Primado Reig 102. Valencia tel. 963616064:
(También podéis pedir, si así lo deseáis, los poemarios El rumor del patio. El grito del oasis y Efectos secundarios)
Prólogo del poeta: Antonio Orihuela. Portada, escultura en arena del artista: Jerónimo García Pardo Ediciones de Baile del Sol: Apartado de correos 133, 38280 Tegueste, (Tenerife) http://www.bailedelsol.org/
Algunos poemas del libro
Estoy escuchando el grito del silencio. Reconozco el acorde del llanto que no duerme, mientras la palabra del hombre es aplastada en un camino sin destino.
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Desde todas las distancias, acuden pájaros con hambre de sangre. Las factorías del terror no reposan.
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Por los jardines de arena blanca está peregrinando el grito…
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En el prado de los caídos las doncellas de las aritméticas
no supieron distinguir los huesos tiernos del hijo, o los cansados del padre.
Todos estaban envueltos por la misma piel formando extrañas pinceladas rojas entre los verdes, azules y ocres del horizonte.
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El aire escribe metáforas para esconder el miedo.
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¡Malditas bombas liberadoras!
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Las voces de trueno llenan de espanto las noches del niño de arena.
¿Quién provocará la risa, si el bazar de los sueños ha sido saqueado?
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Corre, corre niño de arena donde el invasor no te vea.
¿Qué banco gestiona la fortuna de la muerte? Los desaparecidos en el agua: ¿Son una partida imputable al gasto? ¿Qué ocurre con esa tierra que no ocupan. Alguien la declarará no urbanizable, no apta para la siembra, dos metros cuadrados eternamente estériles? ¿Serán los suicidas números rojos? ¿Contraen sus pulmones y desaparecen sin más? ¿Adónde llevan sus últimas voluntades? ¿No serán perseguidos por los de las chisteras, no tendrán que descolgar teléfonos ni mirar saldos o desear que se incendien los libros de las tiendas? Si una bomba revienta a la hora en punto de algún paso, los trocitos esparcidos, la lengua y su cuajo: ¿De qué son extractos? Aquellos apuntes dudosos: Un explorador perdido, el avión no hallado, el soldado sin nombre, los indios que no se llamaban “Toro Sentado”, el indigente al que ya no indagan, los que prefieren beberse el cáliz a encontrar el grial: ¿Qué ventanilla los atiende? ¿No tiene la muerte tetas enlutadas, como automáticos cajeros, para la interminable cola de mamíferos que alzan su llanto, en mitad de la noche? ¿Existen sucursales de guardia capaces de abonar un pagaré urgente, no sé, por ejemplo: Una puñalada? ¿Sufrirán atracos con cada nueva vida: Un bautizo a mano armada, un alunizaje de cuna, un túnel perfecto de incubadora? ¿Qué alarmas saltan, a quién avisan sus luces negras? ¿Es éste el resumen de lo que somos, muertos haber y muertos deuda? Julio Obeso
amé a una mujer
que dormía en La Toscana
nos fugamos en tren
tenía unas rodillas preciosas
y otras articulaciones
que temblaban en pantalla
al sonar la música
(podría dibujaros su risa)
jamás me consideró una alternativa
nunca mintió sobre eso
era yo con mis fantasías
de lunas cuadradas
el que garabateaba en los portales
"lo nuestro"
llegué a quererla
hasta que el dolor me hizo
invisible o cobarde
abrí el olvido con más daño
la sigo a la distancia
en que se mide a las gacelas
y ella siempre regresa
cuando el otoño o las postales
aderezan con ocre
los campos de Italia
Son estas horas, cuando las cosas de la vida ya están hechas o aparcadas, las del encuentro. Una lectura, un piano, la imagen deseada, un sueño sin laberintos. Alrededor de la media noche, Thelonious Monk lo intuyó, somos seres auténticos, sin guardia. Baja una niebla lechosa y el aullido voltea el tiempo: Llega la noche..